Las Metas de la
Federación de Asociaciones Argentino-Germanas – F.A.A.G.

Una mirada al pasado, al presente y al futuro

I. Lineamientos antes de 1945

En Sudamérica, la República Argentina fue uno de los países preferidos y elegidos por los inmigrantes alemanes, incluso antes de las dos Guerras Mundiales. Las permanentes corrientes migratorias aumentaban la ya laboriosa actividad social y cultural de nuestra comunidad. Las asociaciones ya existentes aumentaban su cantidad de socios, y se creaban otras nuevas. La comunidad alemana estaba en pleno auge de crecimiento y expansión, llegando a formarse más de 200 instituciones de habla alemana en el territorio argentino.

En todas las épocas, las distintas instituciones tuvieron que afrontar diversos inconvenientes, que se solucionaban en forma interna por esfuerzo propio. Nuevos inmigrantes, deseosos de preservar su identidad cultural, de cultivar su idioma y sus tradiciones, encontraban en esas instituciones el nexo necesario.

No existían problemas serios que afectaran a todos por igual en un país tradicionalmente hospitalario.

 

II. El año 1945 y después

En 1945, poco antes de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, ante la previsible derrota de Alemania, el Presidente Juan Domingo Perón declaró la guerra a ese país. Fue un golpe muy duro para la comunidad argentino-alemana, cuyas asociaciones fueron prohibidas y sus instalaciones confiscadas.

Ello contribuyó a la ausencia casi total de la actividad cultural y social por más de 10 años.

En 1951 llegó el primer embajador alemán de la posguerra. Con ello las asociaciones argentino-germanas contaron con una instancia que las apoyara en la demanda de sus derechos frente al gobierno nacional, agregando peso político a sus peticiones. La posibilidad de contar con la devolución de los bienes motivó la fundación de la „Federación de Asociaciones Argentino-Germanas" y por primera vez en la historia de la comunidad germano-argentina hubo una entidad que representara los intereses en común frente a terceros.

Durante los años 1956 a 1965 fueron devueltos paulatinamente los bienes confiscados o establecidas compensaciones monetarias. Se había logrado el restablecimiento de los derechos de cada una de nuestras instituciones. Sin embargo, la F.A.A.G. siguió funcionando. Se había reconocido su mérito y se mantuvieron sus actividades, en previsión de poder utilizarla con fines similares en el futuro.

 

III. La situación actual

La situación en la actualidad es completamente diferente a la vivida en 1945, pero no menos compleja. Al igual que entonces, muchas de las asociaciones e instituciones, como también la comunidad germano-argentina, se encuentran en una etapa de definición. Se duda si pueden seguir subsistiendo en las condiciones actuales. Deberán implementarse nuevas formas de cooperación para resolver los problemas. Para ello es indispensable la existencia de una organización fuerte como la FAAG.

Detallaremos a continuación en forma concisa algunos de los inconvenientes o causas, que en mayor o menor grado afectan a las diversas instituciones de la comunidad germano-argentina :

Hace ya décadas que ha cesado el flujo de inmigrantes de habla alemana. Muchos de los integrantes de la comunidad son ya la segunda, tercera o cuarta generación en nuestro país. El idioma alemán deja de ser el idioma de relación. Se va perdiendo la conciencia de pertenecer a la colectividad argentino-alemana. Especialmente a la juventud se le presentan otras opciones.

Además de ello, la crisis socioeconómica reinante en nuestro país amenaza considerablemente la subsistencia de las asociaciones. Esta crisis marcó la paulatina baja de los ingresos y del poder adquisitivo.

Los integrantes de la comunidad germano-argentina no quedaron exentos de las consecuencias de esta decadencia y se les dificulta el acceso a los establecimientos educativos, así como también a las distintas instituciones de toda índole, disminuyendo así la cantidad de socios activos. Como lógica consecuencia surgen problemas financieros, que son difíciles de afrontar individualmente por las entidades. Existe la posibilidad concreta que las instituciones se vean obligadas a restringir sus servicios o directamente deban cerrar sus puertas.

Frente a esta situación, algunas instituciones decidieron abrir irrestrictamente sus puertas a socios no-germano parlantes. Esta decisión es comprensible, pero trae aparejada que lentamente se pierdan la cultura alemana y la identidad.

 

IV. Orientación al futuro

Ante la duda acerca de si es posible contrarrestar esta evolución, debemos interrogarnos previamente si realmente lo deseamos. Se impone por ello determinar primero una toma de conciencia.

Para ello debemos tener en cuenta que las organizaciones puramente alemanas de antaño con el correr del tiempo se han transformado en entidades argentino-alemanas. Se ha producido una fuerte integración con la sociedad argentina. La respuesta al interrogante planteado depende de cómo una comunidad argentino-alemana consciente de su identidad puede coadyuvar al desarrollo del país.

Debemos reflexionar sobre el alto concepto que nuestros compatriotas argentinos tienen acerca de "los alemanes". Sería lamentable si no intentáramos ocupar un lugar en la vida social y política de nuestro país. Para ello debemos asumir que la labor y las actividades desarrolladas en las distintas asociaciones e instituciones, se orientan a la sociedad en pleno. Tenemos una obligación moral frente a la Argentina, y se espera que la asumamos.

 

V. Trabajo en conjunto con la F.A.A.G.

Iniciar este debate y su programa de trabajo, no debe realizarse a puertas cerradas. Como las distintas asociaciones e instituciones se encuentran frente a similares inconvenientes, las soluciones se deberían buscar en forma conjunta. La F.A.A.G., como federación, es el lugar indicado para ello.

La orientación de nuestras actividades no debe significar descuidar los logros obtenidos en el pasado. El objetivo primero de nuestro trabajo es posibilitar a las distintas asociaciones e instituciones a que cumplan las metas que se habían fijado originalmente. Esto es posible aunando fuerzas, cooperando y trabajando en forma coordinada, en pos de un proyecto en común.

Pero como primer paso es importante intensificar las relaciones públicas. Estas, hasta ahora, se están realizando en forma continua y sistemática solamente en casos aislados, en parte debido a los límites que impone la situación financiera.

La comunidad alemana debe abandonar su situación expectante y convencerse de la necesidad y oportunidad de intensificar las relaciones públicas. Se deben elaborar ideas y propuestas.

Un importante sector de la población argentina pertenece por ascendencia a la comunidad argentino-alemana. Nuestro trabajo de relaciones públicas se dirigirá primordialmente a todos los argentinos de ascendencia alemana, haciéndoles conocer las ventajas y beneficios de pertenecer a ella.

En la Argentina, nuestra colectividad tiene una muy buena reputación. Actualmente, como en el pasado, somos bienvenidos a participar en forma activa en distintos campos, en algunos casos hasta insistentemente. Por ello debería ser posible instalar una presencia más destacada de nuestra comunidad y de Alemania en la sociedad argentina.

A la F.A.A.G se le encomienda la misión de responder en forma constructiva a este escenario cambiante. Será necesario que todas las asociaciones e instituciones trabajen en forma conjunta bajo el paraguas de la Federación. De esta manera iniciativas comunes puedan ser llevadas a buen puerto.